Cómo las fake news transforman el paisaje comunicativo en Colombia

En Colombia, las noticias falsas están dejando una huella profunda en los medios tradicionales y en las redes sociales. Así lo revela un estudio reciente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que describe casos donde individuos sufren daños reales: desde problemas de salud por seguir consejos dudosos en redes hasta publicaciones falsas que han distorsionado investigaciones criminales en distintas regiones del país.

Desde la mirada de la Escuela Latinoamericana, este fenómeno evidencia cómo los mensajes no son neutros, sino que están atravesados por intereses de poder, ideología y desigualdad comunicativa. Las fake news no solo informan mal, sino que construyen sentidos influenciados por quienes controlan los canales y recursos simbólicos de la sociedad. En el contexto colombiano, la brecha entre quienes tienen acceso a medios verificados y quienes dependen de redes informales hace que la desinformación arraigue con facilidad.

A su vez, desde el enfoque de la Escuela de Palo Alto, podemos ver la comunicación como un sistema en el que cada mensaje genera efectos múltiples y respuestas inesperadas. Una fake news no solo transmite error, sino que reorganiza redes de relaciones sociales: cuando alguien comparte un contenido falso, está transformando su entorno simbólico, activando reacciones, conflictos y nuevos discursos. En este sentido, la desinformación no se limita a un mensaje erróneo: es un mecanismo que reconfigura ecosistemas comunicativos enteros, cambiando cómo las personas interactúan y cómo se entienden entre sí.

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