El graffiti resignifica el patrimonio religioso en el Centro Histórico de Bogotá

En el marco de la 38ª Semana por la Paz, se lanzó en Bogotá el proyecto “Trazos de esperanza: Arte urbano por la paz”, una intervención artística que busca unir el patrimonio histórico religioso con el graffiti como expresión contemporánea. Nueve artistas urbanos realizaron obras en vivo dentro de la Manzana Jesuítica que incluye al Colegio Mayor de San Bartolomé, el Templo de San Ignacio y el Museo Colonial, reinterpretando símbolos religiosos y culturales desde una mirada urbana.

Este proyecto no solo embellece el espacio público, sino que genera un diálogo simbólico entre lo tradicional y lo moderno, entre lo religioso y lo popular. Según la lógica de la Escuela de Birmingham, los mensajes no son simplemente recibidos de manera pasiva: las comunidades reinterpretan, resignifican o rechazan los símbolos impuestos por los medios dominantes y las instituciones. En este caso, el graffiti actúa como un medio para que los ciudadanos reinterpreten su propio patrimonio cultural e incluso lo transformen desde su experiencia comunicativa.

La propuesta fomenta la participación comunitaria y el reconocimiento del arte urbano como herramienta de transformación social. El hecho de que estos murales se sitúen en espacios patrimoniales invita al público a cuestionar quién tiene derecho a narrar la historia oficial y cómo los ciudadanos pueden reescribirla con voces propias. Así, el graffiti deja de ser un acto marginal para convertirse en discurso cultural legitimado en el corazón de la ciudad.

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